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El saldo de los efectos de la COVID-19 para la economía mexicana ha sido negativo; pero como en toda crisis hay perdedores y ganadores, a la industria del mueble le tocó ganar y en 2021 registró un crecimiento superior al 20% en sus ventas.
Cabe hacer anotar que el buen desem-pe-ño de esta industria en 2021 no fue homogéneo, destacaron las subdivisiones de muebles de cocina y del hogar en general, no así los de oficina.
Entre los factores que favorecieron el crecimiento en las ventas de muebles de manufactura nacional el año pasado destacan los siguientes:
- El boom del trabajo a distancia. Incrementó la demanda de muebles para los hogares que, por el confinamiento, fueron acondicionados como lugar de trabajo por millones de mexicanos. Esta inercia aún extiende sus efectos positivos en 2022.
- El cambio en los hábitos de compra de la gente. Ahora las personas ya no compran muebles con el objetivo de quedárselos para toda la vida, sino de sustituirlos cada cierto periodo de tiempo para renovar sus hogares.
- El crecimiento exponencial del comercio electrónico y la comercialización de muebles por los canales digitales, lo cual impactó la forma en que se fabrican, distribuyen y comercializan.
Otro factor impulsor “de peso” para la industria mexicana del mueble ha sido la problemática en la logística del transporte de mercancías en mercados como el europeo y el asiático, así como el incremento desmesurado del costo de los contenedores.
Ante tal situación, los consumidores de Estados Unidos y Canadá han optado por elevar la demanda de muebles de manufactura mexicana y la de los nacionales para consumir lo que se produce dentro del país.
En ese contexto, el sector ferretero también se ha beneficiado del comportamiento positivo de la industria del mueble al ser proveedor de un extenso catálogo de productos, tales como adhesivos, pinturas y barnices, sujetadores, herrajes, cerraduras, correderas, lijas, abrasivos, herramientas de mano y eléctricas (cortadoras, lijadoras, pulidoras, etcétera), entre otros.
A escala industrial, son los grandes distribuidores quienes se benefician de la demanda, aunque en el segmento del retail, en donde se ubica a los maestros carpinteros, ebanistas y hasta a las personas que están cada vez más interesadas en el “hágalo usted mismo” y quieren renovar su mobiliario, son las ferreterías de barrio sus proveedores más próximos. Y como la industria del mueble está en constante innovación, mantenerse al tanto de lo más nuevo que se oferta en el mercado para sus clientes debe ser una labor sostenida de manera permanente.
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Estatus de la industria
Pese al crecimiento que registró en 2021 y que incluso ha logrado regresar a niveles prepandemia, la cadena de valor de la industria del mueble se ha visto severamente afectada por el desabasto y el encarecimiento de las materias primas en el mundo, como efecto directo de la pandemia (que no ha podido ser superada del todo por las diversas economías globales) y el cambio climático.
Además, con la reapertura y recuperación de las economías, la demanda de productos e insumos para muebles creció y muchas fábricas llegaron al tope de su producción, por lo que no se han dado abasto para atender toda la demanda.
Ahora, en 2022, a los problemas de logística y transporte se han añadido nuevas presiones a los costos de fabricación por el conflicto entre Rusia y Ucrania. En los primeros meses del año, la tasa de inflación promedio en México, y el mundo, ha registrado niveles no observados en varios años anteriores e incluso décadas.
A la escasez mundial de insumos, entre ellos la madera por problemas de abastecimiento (la escasez se estima en un 35% de maderas como el pino, el oyamel y el encino), en México se suma una problemática más: la tala ilegal y los desastres naturales que contribuyen al encarecimiento del producto, pues de acuerdo con Marco Antonio Ruiz, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Maderera (Canainma) del Estado de México, el incremento en el precio de los productos madereros ha sido hasta de un 60 por ciento.
No obstante, para la Asociación Mexicana de Proveedores de la Industria Maderera y Mueblera (AMPIMM), la crisis global de contenedores, así como el bloqueo comercial de Estados Unidos a China, abrieron la oportunidad para sustituir importaciones asiáticas por productos mexicanos, al igual que en el mercado canadiense.
Retos y oportunidades
La adopción de la industria 4.0 en la fabricación de muebles, así como la introducción de productos derivados de la madera, como el MDF, con calidad de clase mundial, prepara a la industria mexicana del mueble para competir en el mercado internacional y diversificar su expansión hacia otras latitudes.
Otro punto de crucial importancia para que la manufactura nacional de muebles sea cada vez más competitiva es cumplir con los requerimientos del mercado internacional ligados a la sustentabilidad, así como garantizar, mediante certificaciones, que la madera utilizada en la fabricación de muebles es responsable con el medioambiente y no proviene de la tala indiscriminada de árboles.
La certificación es un requisito que, por el momento, los productores de madera nacional no pueden acreditar, pues de acuerdo con datos proporcionados por Proteak (empresa mexicana con plantaciones de árboles de teca y eucalipto, y líder productor de MDF o tableros fabricados con fibras de maderas y resinas sintéticas comprimidas), entre el 70% y 75% de la tala de árboles es ilegal en nuestro país.
Ese es un gran reto por superar por la industria del mueble para aumentar su capacidad de producción y exportación. Además, el sector requiere impulsar la economía circular: “Este modelo se ha propuesto como una solución a los problemas de seguridad y escasez de los recursos naturales a través de la adopción de métodos que incluyen el rediseño de desechos, la innovación disruptiva y el uso de materiales renovables”, destaca al respecto Azul Ogazón, directora de la Feria Hannover Messe, MEM Industrial.
La economía circular es un cambio estructural que proporciona a la industria del mueble resiliencia y competitividad, pues hace posible la generación de nuevos materiales para diferentes industrias a partir de su reciclaje y la integración de sus residuos, aportando valor agregado.
En ese mismo sentido, en el reuso y reciclaje de los desechos madereros se utilizan procesos tecnológicos mediante los cuales estos componentes de baja calidad pueden convertirse en fibras aprovechables en la producción de materiales de construcción, muebles de base biológica y resinas naturales para la creación de biopegamentos.
De acuerdo con cifras dadas a conocer por el almanaque 2019 de Woodworking Network, el mercado del sector mueblero en México ascendía a 2,470 millones de dólares en ese año, en tanto que las exportaciones de muebles para el hogar de México hacia Estados Unidos y Canadá se ubicaron en 1,600 millones de dólares anuales. Además, nuestro país se posicionaba como el cuarto exportador mundial de asientos giratorios de altura ajustable, el octavo de sillas y asientos de madera y el noveno de partes y piezas de madera para muebles.
Si bien la industria mexicana del mueble es altamente competitiva en mobiliario de oficina, industrial y comercial, aún tiene mucho camino por recorrer en lo referente a la adopción de tecnología de precisión que permita diseños vanguardistas para competir con los productores más top del mundo, así como en el empleo de materiales de alta calidad en la elaboración de muebles.
Al día de hoy, muchos de los insumos con los que los fabricantes mexicanos elaboran sus productos son importados. Urge, entonces, trabajar en el desarrollo de una cadena de valor con proveedores locales.
La llegada de nuevos jugadores
La entrada de IKEA a México en 2020 ha significado un desafío para la industria mueblera nacional. Al ser una empresa productora y comercializadora en línea ha obligado a las compañías mexicanas a encontrar formatos de producción diferentes, a responder a las exigencias del mercado tomando en cuenta la calidad y los diseños de muebles con mayor demanda, e incluso prestar atención a la presentación de los productos.
IKEA lanzó su tienda en línea en octubre de 2020 y en abril de 2021 abrió su primer punto de venta físico en la Ciudad de México, y próximamente abrirá uno más en Puebla. La firma sueca ha buscado agregar proveedores locales para mantener el stock de productos, y más en un entorno de desabasto y altos costos como el que se ha vivido desde el 2020, aunque ello significa para las empresas de proveeduría nacional hacer cambios en sus mecanismos de producción.
Cabe anotar que Proteak (Tecnotabla) está trabajando de la mano de productores y universidades que incentivan el diseño vanguardista e innovador de creadores mexicanos, y que hacen frente a comercializadoras de muebles online globales como IKEA.
Perspectivas y áreas de MEJORA
El futuro para la industria mexicana del mueble es promisorio. Su potencial de crecimiento es alto, y aunque actualmente sus principales mercados son Estados Unidos, Canadá y Centroamérica, se prepara para incursionar en otras latitudes.
Sin embargo, su éxito dependerá de su capacidad de innovación, calidad en diseño y en desarrollar una cadena de valor con proveedores, principalmente de origen nacional, así como de lograr posicionarse como una industria sustentable y responsable con el medioambiente a través de la capacitación y la certificación de los productores forestales. Además, es necesario crear esta conciencia en los fabricantes nacionales de muebles.
En marzo, Hannover México organizó su feria anual centrada en las temáticas de economía circular, diseño e innovación, que como ya vimos son algunos de los grandes retos a sortear para que la industria mexicana del mueble se convierta en un jugador importante en el mercado global.
Así, en el 2022 se mantendrá un entorno positivo para la cadena productiva de la industria del mueble, pues de acuerdo con datos de la AMPIMM la demanda por el trabajo en casa sigue vigente, aunque este organismo también subraya como acción relevante promover la calidad de la producción mexicana para aprovechar el potencial de exportación.